El
hombre cada día es más consiente de la responsabilidad que la sociedad carga sobre sus hombros. Cada vez la siente más y
cada vez le cuesta más trabajo satisfacer su voracidad. Muchas veces resulta
ser que, un trabajo elegido y luchado con esfuerzo termina siendo una carga
constante que cada vez se hace más pesada. Nunca se siente suficiente, incluso
cuando el rendimiento es el máximo, el humanamente sano, mientras aparezca
alguien que pueda dar aún más, tenemos la idea o se nos hace sentir que no
somos suficientes.
De este fenómeno
que ha ido escalando rápidamente desde inicios de la era industrial, nace la
sociedad del dopaje, donde el hombre, en medio de su impotencia por ser
simplemente un humano, busco alternativas para mejorar su rendimiento. En otras
palabras se apoyó en sustancias y actividades que lo hicieran sentir un ‘súper-humano’
capaz de llevar en sus hombros cualquier
carga pesada. Cada día los trabajos exigían más y no trabajar
simplemente no era una opción.
El
deporte es originalmente lo primero que relacionamos con la sociedad del
dopaje, y muchas veces lo asociamos únicamente con esa esfera. El deporte es la
forma en que la modernidad manifiesta su nostalgia del héroe. De un modo
metafórico y virtual, el deporte revive aquel mundo épico donde estaban claros
los límites del territorio y los miembros de la tribu, de cuyos valores
comunitarios el héroe era el representante más íntegro y armonioso.
Quizás esto se dio por los escándalos atribuidos a estas esferas
por varios integrantes. Como una vez expreso Gabriel García Márquez: ‘la
corresponsabilidad de la sociedad en esta plaga al exigir cada día más y más de
los deportistas, al reclamarles que batan récords, que en cada salto vuelen
más, que cada vez corran más deprisa.’ El hecho de que un deportista con el que
cuenta toda una nación sea absorbido por la sociedad del dopaje, hiere a su nación,
ya que aunque todo el mundo se encuentre absorbido a su manera, no dejamos de
visualizar a los deportistas como una especie de héroes capaces de hacer todo.
Nos decepcionamos pero al final continuamos juntos bajo este ciclo de dopaje
que nos retoma.
El dopaje no se trata solo de consumir las drogas comunes, se
trata de depender de bebidas energéticas, de comidas azucaradas, de consumir azúcar,
de utilizar medicinas no recetadas y sin ningún fin medico para poder trabajar
y sobrevivir al día. Todas estas actividades nos van consumiendo y nos hacen
dependientes de estas para poder continuar.
No pretendo justificar ninguno de estos comportamientos, ni
siquiera aquellos que alegan haberlo necesitado a sobremanera. El dopaje es
fruto de una decisión personal y, por tanto, concierne sobre todo al individuo
que se deja arrastrar. Pero tampoco puedo negar que también influyen las exigencias
de una sociedad que no se detiene y que pretende arrastrar a quienes trabajan
por ella, sin importar su condición.
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